Ejecutivos de la BP al borde de un ataque de vuvuzelas

2 Jul

A lo largo de la semana hemos seguido en Esfera Pública cómo un grupo de activistas ingleses ha puesto en problemas a la Tate (literalmente “ha manchado su imagen”) por su relación con la BP, emblema empresarial de los británicos que está a punto de sufrir un nuevo castigo por parte de la llamada sociedad civil.

Despues de lo de la Tate, Adam Quirk (video artista y editor del site Wreck & Salvage) abrió una convocatoria en Kickstarter (portal on line para gestionar fondos a iniciativas no institucionales) donde solicitaba inicialmente US $ 2000 para financiar una acción de la sociedad civil en contra de la BP. La acción consiste en un “ataque” con vuvuzelas a la sede de la BP en Lóndres. La idea es comprar 1000 vuvuzelas y convocar igual número de voluntarios, a los que se les dará a cada uno su respectiva vuuvuzela para que la hagan sonar durante varias horas frente a las oficinas de la BP y exasperar con el irritante sonido de este instrumento a su director (en la foto) y a sus ejecutivos (haber sabido antes y le hubiesemos dado una severa serenata a cada una de las cacicas locales que se han apropiado de varias instituciones del arte…)

Obviamente, una cosa son estas expresiones de la sociedad civil en un contexto como el británico (donde el director de la Tate ha respondido al “ataque” diciendo que los artistas están “en plena libertad de expresarse”) y otra muy distinta proponer acciones similares en nuestro medio, donde cualquier crítica es recibida como una acción arbitraria que puede tener consecuencias legales (ya se han visto casos donde un jurado amenazó con cárcel a un artista que cuestionó su papel en una convocatoria pública, o el caso de la Bienal de Sao Paulo, donde la expresión de unos “pixadores” en un evento que invitaba a la crítica y al debate abierto, fue interpretada por la institución como una acción vandálica y tuvo en la cárcel durante tres meses a uno de los “pixadores”).

La presión que pueden ejercer los ciudadanos sobre las instituciones que los representan (y que algunas veces actuan arbitraria o corruptamente) es lícita y, en muchos casos, necesaria. Una de las preguntas que puede dejar el caso de la BP ¿qué aprendemos de lo que sucede en otros contextos?, ¿es posible el activismo artístico en nuestro medio? o ¿será mejor seguir el tema por Internet o en encuentros teóricos sobre “arte y activismo” o “arte y política”?

Mientras se desarrolla la discusión local (abierta por Carlos Salazar y Pablo Batelli) quedamos pendientes de la “serenata” con vuvuzelas a la BP el próximo miércoles 7 de julio. Como la mayoría no podrá ir a Londres a cumplir con la cita, queda la opción de donar lo que quieran a esta causa (pulse aquí) o ver el video que subirá a youtube Adam Quirk.

Quedamos QAP

:

Catalina Vaughan

PD: adjunto un par de noticias que circulan por Internet

Man Organizes Vuvuzela Attack on BP Executives

Adam Quirk is probably a genius. That’s because he’s devised the perfect plan to combine America’s hatred of vuvuzelas-those obnoxious instruments that drown out all other sounds at the World Cup-with its continuing hatred of BP and its disastrous oil spill.

So, how does one combine two completely unrelated things to create a brilliant and beautiful third? Easy. Get about a hundred people to stand out in front of the BP offices and blow on their vuvuzelas all day long while the execs inside go crazy.

We told you Quirk was a genius.

“Twitter and the Internet make it easy for people to complain,” Quirk, a Brooklyn resident, tells us. “But in all likelihood, the BP top brass are not scanning Twitter searches for negative mentions and fretting away about it. You have to bring your disdain to where they live if you want them to pay any attention.”

Continue reading after the jump to learn more.

So that’s precisely what he’s doing. Quirk started the campaign on Kickstarter with a goal to raise $2,000. About $1,000 of that will benefit oil spill cleanup efforts, while the remaining cash will go toward funding the cost of those pesky vuvuzelas.

Currently, Vuvuzelas for BP has received around half the donations necessary to make this organized attack a reality.

After enough money is raised, volunteers from across the Internet will head to the BP International Headquarters in London on a daily basis to blow the South African noisemakers with as much gusto as humanly possible.

“The response has been so positive,” Quirk explains. “It’s seemingly a fun mixture of memes, but the end result is a net positive, in that BP gets real-world pressure and the Gulf fund gets real money.”

You can donate to the cause, as well. Visit the Kickstarter campaign page for more information or check out Quirk’s Twitter page for regular updates on the cause. Donations will be accepted through July 7.

“Serenata” con vuvuzelas para BP

EFE. El irritante sonido de la vuvuzela puede atormentar a muchos, pero también inspirar a otros, como a un estadounidense que prepara una orquesta de estas trompetas para protestar contra el derrame del Golfo de México frente a la sede de la petrolera British Petroleum en Londres.

El inconfundible sonido de estas cornetas de plástico se ha convertido en la incómoda banda sonora de los partidos del Mundial de Sudáfrica, y aunque entretiene a los aficionados, su molesto “vu vu” incomoda a deportistas, espectadores y a muchos más.
Precisamente por eso, el activista Adam Quirk ha propuesto la campaña para conseguir 2.000 dólares y decenas de voluntarios que quieran soplar hasta exasperar a los directivos de BP con el ensordecedor ruido.

Quirk, que trabaja como creativo audiovisual en Nueva York, reconoce que la serenata-protesta, que sonará durante las horas de trabajo, “no va a cambiar nada”, pero conseguirá atraer la atención de los medios de comunicación y poner “un poco más de presión pública” sobre la empresa.

La campaña se titula “Vuvuzelas para BP” y coloca en su página la fotografía de un sonriente Tony Hayward, el consejero delegado de la compañía, rodeado del tradicional instrumento sudafricano pintado de negro, que recuerda al petróleo.

fuente > http://noticias.terra.es/2010/espana/0701/actualidad/planean-una-serenata-de-vuvuzelas-contra-bp.aspx

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Crónica de una institución anunciada

15 Jun

El Concejo de Bogotá aprobó (por fin!) la creación del Instituto Distrital de las Artes, que se venía adelantando en firme desde el año pasado (le deseamos a esta institución recien llegada una vida llena de proyectos y realizaciones, así como un diálogo fluido con la comunidad artística que, en principio, representa)

Este diálogo es vital tanto a nivel intra institucional como hacia aquellas entidades formales y no formales que hacen parte del contexto donde aterriza esta nueva entidad (que la Secretaría de Cultura ha venido mapeando a través de innumerables estudios, investigaciones y diseño de políticas sectoriales)

En una nota publicada por El Tiempo (anexa) Catalina Ramírez, quien dirige la Secretaría de Cultura, afirma que “lo que se busca con la creación de este instituto es responder a las necesidades de un sector que demandaba una entidad que pusiera en diálogo a todas las áreas artísticas y organizaciones culturales y así tener una unidad, un ente ejecutor de las políticas, los programas y los proyectos relacionados con todas las artes de Bogotá”

Como ya lo había anunciado anteriormente , el Proyecto de Acuerdo para la creación del Instituto Distrital de las Artes se presentó para análisis del Concejo de Bogotá el 16 de noviembre de 2009. El primer debate sobre el Proyecto de Acuerdo tuvo lugar el 2 de diciembre del mismo año, luego vinieron otros debates y finalmente el pasado 9 de junio el Concejo de Bogotá aprobó la creación del Instituto Distrital de las Artes (se opusieron las bancadas de Cambio Radical, Mira y PIN)

En el Proyecto de Acuerdo 120 de 2010 consta que el IDARTES tendrá como objeto:

“La ejecución de políticas, planes, programas y proyectos para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de los habitantes del Distrito Capital, en lo relacionado con la formación, creación, investigación, circulación y apropiación de las áreas artísticas de literatura, artes plásticas, artes audiovisuales, arte dramático, danza y música, a excepción de la música sinfónica, académica y el canto lírico”

Según este Acuerdo, la FGAA devolvería la Gerencia de Artes Plásticas, que hará parte del Instituto Distrital de las Artes, al igual que los programas de la Galería Santa Fe como el Premio Luís Caballero y las Convocatorias de Artes Plásticas (se quedan con el Salón Bidimensional, el del Fuego y otros creados por la Alzate)

Catalina Vaughan

Postdata: nota de El Tiempo (con negrillas) y comunicado oficial de la Secretaría de Cultura

Bogotá tendrá ‘ministerio’ para el arte y la cultura; se trata del Instituto Distrital de las Artes

El nuevo ente distrital manejará programas y proyectos culturales y artísticos que antes estaban ‘regados’ en diferentes entidades. Este ente arrancará a funcionar en el primer trimestre del 2011, con un presupuesto inicial de 20 mil millones de pesos que, según la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Catalina Ramírez V., se invertirá en 80 por ciento en proyectos de arte y cultura.

Lo que se busca con la creación de este instituto es responder a las necesidades de un sector que demandaba una entidad que pusiera en diálogo a todas las áreas artísticas y organizaciones culturales y así tener una unidad, un ente ejecutor de las políticas, los programas y los proyectos relacionados con todas las artes de Bogotá“, afirma la secretaria.

Este ente -dice- administrará y desarrollará los proyectos de las áreas artísticas de la ciudad, en todas sus dimensiones, y promoverá la creación, circulación, formación e investigación en este campo.

Actualmente, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y la Orquesta Filarmónica son los entes que manejan las diferentes convocatorias en artes y canalizan los recursos para premios, becas y estímulos que se entregan a los bogotanos con rubros de la Secretaría. Ahora, lo hará el nuevo instituto.

Este también tendrá a cargo la administración de los escenarios culturales del Distrito como el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el Centro Cultural la Media Torta, la Galería Santa Fe y la Cinemateca.

El manejo anual de estos escenarios cuesta cerca de 4 mil millones de pesos.

Según la secretaria, con la entidad se busca fortalecer el sector de las artes en la ciudad, así como garantizar los derechos culturales. De hecho, los gustos y talentos de los bogotanos apuntan, según análisis de las convocatorias en las que se inscriben, hacia la música y las artes escénicas.

¿Más burocracia?

Su creación, sin embargo, fue criticada por el concejal Fernando López, quien asegura que “ante el déficit fiscal del Distrito, esta iniciativa crea más burocracia y no contribuye a la austeridad de la ciudad”.

Según el concejal, las funciones del instituto ya existen en el interior de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y pueden seguir desarrollándose como hasta ahora.

“Estamos en Ley de Garantías y no es el momento oportuno para autorizar nuevas plantas de personal”, afirma.

Frente a esto, la secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Catalina Ramírez, responde que no es burocracia pues “se racionaliza la gestión, se unifica la ejecución de políticas artísticas y se optimizan los recursos para ellas, dado que se ejecutarán en un solo lugar y no de forma desagregada, con equipos técnicos y humanos distintos, como venía sucediendo”.

El Instituto Distrital de las Artes será una de las cinco entidades adscritas de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte. Las otras cuatro son:el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y, como entidad vinculada, Canal Capital.

Gustos culturales de los bogotanos

Según la más reciente Encuesta Bienal de Culturas, del Observatorio de Culturas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, al preguntárseles a los bogotanos cuáles eran las dos áreas artísticas o culturales que más les gustaban, el 32 por ciento respondió que se inclinaba por la música y el cine, el 12 por ciento por el teatro y la música y el 11 por ciento por la música y la danza.

La música, dice la encuesta, es el área preferida en Bogotá y hacia allí apunta la inversión distrital.

fuente > http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/instituto-distrital-de-las-artes_7755451-1

***

Bogotá tendrá nuevo Instituto Distrital de las Artes a partir de 2011

La plenaria del Concejo de Bogotá dio vía libre a la propuesta de la Alcaldía Mayor de crear un nuevo Instituto de las Artes.

La creación del nuevo Instituto, se convierte además en uno de los logros de la Bogotá Positiva y de la administración del Alcalde Mayor Samuel Moreno Rojas, quIen en su Plan de desarrollo estableció la creación de la nueva entidad, con el fin de optimizar recursos y lograr una mayor articulación de las diferentes áreas artísticas.

Con la mayoría de cabildantes a favor, el Concejo de Bogotá, aprobó el miércoles 9 de Junio, la creación del nuevo Instituto Distrital de las artes, proyecto incluido en el plan de desarrollo del Alcalde Mayor de Bogotá, Samuel Moreno Rojas.

El Instituto Distrital de las Artes, será la máxima representación de las artes en Bogotá, y tendrá la misión de ejecutar los programas, proyectos y apoyos de las artes plásticas, la danza, el teatro, la música, la literatura y las artes visuales de la ciudad.

El Instituto, según la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Catalina Ramírez Vallejo, está concebido “como una unidad de pensamiento en torno a las artes, que desarrollará los proyectos de las áreas artísticas de la ciudad, en todas sus dimensiones y procesos como la creación, circulación, formación e investigación, además de administrar escenarios culturales como el Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, el Centro Cultural la Media Torta, la Cinemateca Distrital y la Galería Santa Fe.

El principal fundamento para la creación de la nueva entidad, según la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, fue la “racionalización de la gestión. Con la creación del Instituto de las Artes se incrementará la gobernabilidad del sector, puesto que el diálogo entre sus entidades y las organizaciones culturales a través del Sistema Distrital de Arte, Cultura y Patrimonio será más coordinado y mejor articulado. Además, al unificar la ejecución de las políticas artísticas en el Instituto de las Artes, se optimiza el uso de los recursos y se cualifica el espacio para el diseño de la política y la dirección estratégica sectorial”.

El objeto del nuevo Instituto Distrital de las Artes, agrega Catalina Ramírez Vallejo “es la ejecución de políticas, planes, programas y proyectos para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de los habitantes del Distrito Capital, en lo relacionado con la formación, creación, investigación, circulación y apropiación de las áreas artísticas”.

Con la creación de este nuevo Instituto, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, como cabeza del sector Cultura, recreación y Deporte, contará a partir de 2011 con 5 entidades adscritas: el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y el nuevo Instituto Distrital de las Artes, y como entidad vinculada, Canal Capital.

Ante la aprobación del Concejo de la ciudad a esta iniciativa, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y la Orquesta Filarmónica de Bogotá, entidades que hasta el momento estaban encargadas de las artes plásticas, la literatura y las artes visuales; y las áreas de música, danza y arte dramático, respectivamente, continuarán con los programas que venían desarrollando antes de la reforma administrativa de 2006.

fuente >
http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/portal/node/3651

Populismo estético (para arquitectos)

2 May

El trabajo colectivo y el interés por los valores y materiales autóctonos define en buena parte el trabajo de este joven arquitecto, quien ha tenido importantes reconocimientos de su gremio, siendo uno de ellos un premio en la Bienal de Arquitectura por una biblioteca pública en Guanacas (Cauca), en la que además de establecer una clara relación con el lugar, llevó adelante el proyecto con una activa  participación de la comunidad (algo poco usual en el ejercicio de la arquitectura)

Ahora, una cosa es el interés por lo comunitario y los valores locales en la arquitectura y otra, muy distinta, querer hacer extensivas estas prácticas al campo del arte. En principio, queda claro que Hosie no habla desde el arte sino desde la arquitectura y que su público no es otro que el de los arquitectos. Para ellos de pronto “eso de lo popular” puede conservar algunos visos de novedad, mientras que para el arte el tema es algo tan visto, que abordarlo actualmente exige tratamientos distintos a los de “retratar los muros”, atribuirle valores plásticos a los “errores de ortografía” o colgar ropa (“así hacen ellos en sus casas”) a la entrada del Museo: “¡Qué irreverencia chino Simon!” le dirán reconocidos arquitectos como Dicken Castro o Germán Samper.

Y no se trata de que el joven Hosie no investigue, todo lo contrario, se la pasó por más de cinco años trabajando con la comunidad del barrio El Paraiso (seguramente desarrollando un valioso proyecto arquitectónico que pronto veremos en alguna Bienal o revista de arquitectura), pero una cosa es utilizar todo esa información para concretar una solución arquitectónica y otra, muy distinta, aprovechar ese material para para una nueva intentona artística (“y nada mejor que presentarlo en ese estupendo museo que construyó Daniel, toda una belleza!”).

Definitivamente Simón Hosie quiere ser artista (para arquitectos). Y sí, es posible que descreste a buena parte de ese gremio, algunos amigos y familiares (no demora la entrevista lacrimosa con María Elvira Samper), pero gran parte del medio artístico no lo toma en serio. Y no es que lo “abominen”, como dice el periodista con el ánimo de presentarlo como un niño incomprendido que entrevista nuevamente a ver si se genera controversia (“seguro le van a caer durísmo, pues su obra es muy polémica”), no, simplemente, lo que presenta en el Museo de la Tadeo son los trabajos que un arquitecto que retoma algunas estrategias del arte, enmarcando todo este proceso en una muestra más de populismo estético (para arquitectos).

Catalina Vaughan

Los dejo con la nota de prensa (los subrayados son mios):

Simón Hosie vuelve al ruedo con una muestra que ironiza sobre riquezas y pobrezas. Se trata de ‘¡Buenas!’, revista que tiene un formato similar al de la publicación española ‘¡Hola!’

De la misma manera como el jet set español se mira en la famosa revista ¡HOLA!, ahora los habitantes del barrio El Paraíso, de Ciudad Bolívar (Bogotá), se pueden ver en ¡BUENAS!, una publicación en papel de lujo, con fotos a todo color y a doble página -como ¡HOLA!-, pero con historias de personajes que sobreviven, aman y luchan en ese barrio capitalino, donde la vida está lejos de ser color de rosa.

¡BUENAS! es una propuesta del controversial artista Simón Hosie, querido y abominado en el medio del arte desde cuando, el año pasado, se dio a conocer como el autor de la Carta furtiva, obra en la que una humilde mujer escribía una carta anónima con sus vivencias y opiniones, y que luego Hosie reveló que era un invento suyo.

Siguiendo con lo popular, esta vez presenta en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Ablando (sic) con la pared,una colorida exposición curada por Ana María Escallón, con una treintena de pinturas, fotos en gran formato y video, en el que destaca esta revista satinada de 114 páginas.

Hosie basó esta obra no periodística (es una creación) en su trabajo de seis años en el barrio El Paraíso. Con el formato de las revistas que hablan de los que habitan el pent-house de la pirámide social, muestra cómo son los que sobreviven en el sótano. Ancianos, mujeres, hombres y jóvenes de El Paraíso hablan de las experiencias de su subsistencia y lo que piensan. En las fotos, tomadas en sus casas, se ven los colores y los materiales con los que están hechas. Les preguntó sobre asuntos que suelen parecer banales, como la ropa, la decoración, sus gustos sobre la pareja, el amor, la belleza, el arte y la vida cotidiana.

También sobre la salud (mejor, enfermedad), la muerte, la comida (es decir, el hambre).

Según él, en sus vidas hay un conjunto de expresiones estéticas: “Hay una estética dominante y unas subyugadas, y estoy mostrando el panorama que no se ve. Su estética no viene de una idea conceptual sino de lo que viven”, dice Hosie.

Al parecer, es derivada del demoledor sentido común: “Cuando hace frío me pongo un saco y, si no, algo más ligero”, dice Margarita Sánchez, entrevistada por Hosie. Hay mucho de vergüenza en el resto de la sociedad cuando mira esto. Entre nosotros, la idea de progreso volvió inculto a lo popular. En nuestra sociedad, con unas diferencias cada vez más extremas, duras y dolorosas, resulta complejo asumir que hay una estética popular que goza de imaginación y claridad“, opina el artista.

También habla de lo que la gente hace para subsistir. Al señor Pedro Telmo, que recoge agua lluvia para su casa, le pregunta: “¿De dónde viene esa actitud con un enorme sentido ecológico?” “¿De dónde más? ¡Del recibo del agua!”, responde Telmo.

¿Una oda a la pobreza? “No -sostiene Hosie-. ¡Nadie quiere vivir así! Vivir así duele, pero como estamos a años luz de ofrecer un modelo de vida como el del norte bogotano, hay que hallar soluciones desde otras perspectivas, desde valores no materiales. Con esto quiero reflexionar sobre esa riqueza que tienen y que no brilla, sobre los valores que no se ven por los prejuicios”.

Algunos piensan que mostrar la pobreza material de la gente que carece de lo básico con el estilo de una revista frívola es una burla.

Hosie no lo cree: “Me interesan las preguntas y las contradicciones. Uso el ropaje de lo frívolo y de la élite del gusto para mostrar los valores de la gente. Así revelo riquezas y pobrezas de unos y otros”.

http://www.eltiempo.com/culturayocio/arte_eltiempo_vivein/artista-crea-revista-para-los-desconocidos_7690443-1

Tania Bruguera: el retorno de lo banal

1 Abr

Va esta nota de Rosa Naharro (y Naharro no yerra) donde es palpable el inevitable proceso de banalización de la marca Bruguera, que quedó bastante afectada por la fuerte rechifla que tuvo en nuestro país y que a diferencia del “revuelo” que ha obtenido en otros lares (generalmente en revistas de arte y medios impresos) aquí se le sirvió como especialidad de la casa inmediatamente despues de su performance (luego de una dieta de varios días le figuró convalecencia un buen tiempo back home)

Catalina Vaughan

“Inocentes sabotajes” de Tania Bruguera

Después del varapalos (dura crítica, reprimenda) recibido tras su última acción en Bogotá, tras repartir cocaína entre los asistentes a un congreso en la Universidad Nacional de Colombia, Tania Bruguera vuelve a realizar una serie de acciones, ahora si, con más cautela, en distintos museos e instituciones de Europa.

Phronesis es el título de la nueva exposición de Tania Bruguera en la galería Juana de Aizpuru, en Madrid. Este término, que podríamos traducir por “prudencia”- entendida como conocimiento práctico que guía una acción o comportamiento- se desmarca de lo que hasta ahora han sido las acciones de esta artista, conocida internacionalmente por su im-prudencia. De ello, dan fe sus múltiples acciones: se ha paseado desnuda con un ternero degollado al cuello, ha comido tierra (de Cuba, claro); ha impartido un curso-performance de cómo fabricar bombas molotov; ha metido caballos en la Tate Modern, con policía londinense incluida, para que controlara a los visitantes y hasta ha jugado a la ruleta rusa- ¿arriesgando su vida?- (Autosabotaje, 2009, Bienal de Venecia). Es quizá su última acción, realizada el pasado año en Bogotá, durante un festival de performance, la que más polvareda ha levantado, por sus descaradas connotaciones políticas en un país de narcos: la artista repartió cocaína entre los asistentes a dicha charla.

Que sus obras molestan, está claro. Y ello se debe a que sus acciones además de ser políticas, generan política, he ahí el conflicto. La artista trabaja directamente con la realidad, o más bien, con sus miserias y contradicciones, y esto es lo que cuesta digerir: el sacrificio de la estética a favor de una ética. Desde sus primeros trabajos, donde la performatividad y el cuerpo humano, especialmente el de la mujer, ocupaban gran parte de sus reflexiones- cercano al trabajo de Ana Mendieta, Gina Pane o Marina Abramovic-, la artista ha ido ampliando ese mismo concepto (político siempre) al cuerpo de lo social. Su arte ha evolucionado hacía un Arte de Conducta, como así se denomina la cátedra que dirige y que imparte en el Instituto Superior de la Habana, donde se experimenta y enseña el arte de la performance.

Ahora bien, las acciones propuestas por la artista en esta ocasión, lejos de provocar, han sido realizadas sin un público, y sin causar demasiado revuelo. Durante un mes, tiempo que ha durado la exposición, la artista, cada lunes, miércoles y viernes, ha improvisado un pequeño acto de subversión en distintos museos e instituciones de Europa: organizar, durante la inauguración de la exposición, una sesión de tatuaje en la que inscribía insignias revolucionarias en la piel de los asistentes (con tinta efímera, como todo espíritu revolucionario…); lamer una escultura de Richard Serra en el Museo Reina Sofía (la famosa escultura perdida de 38 toneladas de peso); permanecer tumbada en el suelo del Louvre con un periódico que da la noticia de la muerte de un disidente cubano (mientras la artista escucha con auriculares un discurso de Fidel Castro pronunciado en 1961 sobre las artes); robar el móvil al director del FRAC de Lorraine o descolgar fotos de profesores de una universidad, son algunas de estas acciones-fechorías.

Después, Tania enviaba las fotografías realizadas desde un dispositivo móvil, vía email, a la galería, para que fueran colgadas como material documental en las paredes de la misma. En este caso, la galería es simplemente el depositario de unas imágenes (mal enfocadas y de pequeño formato, aunque hemos de suponer, comerciales). Ante la progresiva desmaterialización del objeto, cabe preguntarse si será éste, el ser meros contenedores de archivos, el futuro de galerías y museos. Por otra parte, tiene su lógica que así sea en el caso de las performances, por su misma condición y porque nacieron contra-fuera de las instituciones.

Lo cierto es que si comparamos estas acciones con el resto de su producción artística, de gran calado político y hasta traumático, no pueden dejar de resultarnos pequeñas bromas o sabotajes inocentes, e incluso, banales, independientemente del significado que se les asigne. Y eso a pesar de que la intención de la artista es evidente: arremeter contra lo que ya es un hecho, la institucionalización de la performance. Una disciplina a la que siempre se le atribuyó un poder de resistencia frente a la mercantilización, y que hoy parece abocada a la espectacularización. De cualquier manera, reflexionar sobre los orígenes y el futuro de la performance es de vital importancia, aunque sea a través minúsculos gestos…de ahí que Tania Brugera vuelva a los orígenes de la disciplina y plantee un concepto de “performance ambulante”- en distintas ubicaciones- y hasta ilegal (o alegal, más bien) donde la acción, siempre irrepetible, transcurre-acontece sin el beneplácito de la institución donde se desarrolla.

publicada en A Desk

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Lecturas recomendadas:

En Torno Al Performance De Tania Bruguera

Polémica En Los Medios Por El Performance De Tania Bruguera

Suite Affaire Bruguera

Va esta nota de Rosa Naharro (y Naharro no yerra) donde es palpable el inevitable proceso de banalización de la marca Bruguera, que quedó bastante afectada por la fuerte rechifla que tuvo en nuestro país y que a diferencia del “revuelo” que ha obtenido en otros lares (generalmente en revistas de arte y medios impresos) aquí se le sirvió como especialidad de la casa horas despues de su performance (luego de una dieta de varios días le figuró convalecencia un buen tiempo back home)

Catalina Vaughan

“Inocentes sabotajes” de Tania Bruguera

Después del varapalos (dura crítica, reprimenda) recibido tras su última acción en Bogotá, tras repartir cocaína entre los asistentes a un congreso en la Universidad Nacional de Colombia, Tania Bruguera vuelve a realizar una serie de acciones, ahora si, con más cautela, en distintos museos e instituciones de Europa.

Phronesis es el título de la nueva exposición de Tania Bruguera en la galería Juana de Aizpuru, en Madrid. Este término, que podríamos traducir por “prudencia”- entendida como conocimiento práctico que guía una acción o comportamiento- se desmarca de lo que hasta ahora han sido las acciones de esta artista, conocida internacionalmente por su im-prudencia. De ello, dan fe sus múltiples acciones: se ha paseado desnuda con un ternero degollado al cuello, ha comido tierra (de Cuba, claro); ha impartido un curso-performance de cómo fabricar bombas molotov; ha metido caballos en la Tate Modern, con policía londinense incluida, para que controlara a los visitantes y hasta ha jugado a la ruleta rusa- ¿arriesgando su vida?- (Autosabotaje, 2009, Bienal de Venecia). Es quizá su última acción, realizada el pasado año en Bogotá, durante un festival de performance, la que más polvareda ha levantado, por sus descaradas connotaciones políticas en un país de narcos: la artista repartió cocaína entre los asistentes a dicha charla.

Que sus obras molestan, está claro. Y ello se debe a que sus acciones además de ser políticas, generan política, he ahí el conflicto. La artista trabaja directamente con la realidad, o más bien, con sus miserias y contradicciones, y esto es lo que cuesta digerir: el sacrificio de la estética a favor de una ética. Desde sus primeros trabajos, donde la performatividad y el cuerpo humano, especialmente el de la mujer, ocupaban gran parte de sus reflexiones- cercano al trabajo de Ana Mendieta, Gina Pane o Marina Abramovic-, la artista ha ido ampliando ese mismo concepto (político siempre) al cuerpo de lo social. Su arte ha evolucionado hacía un Arte de Conducta, como así se denomina la cátedra que dirige y que imparte en el Instituto Superior de la Habana, donde se experimenta y enseña el arte de la performance.

Ahora bien, las acciones propuestas por la artista en esta ocasión, lejos de provocar, han sido realizadas sin un público, y sin causar demasiado revuelo. Durante un mes, tiempo que ha durado la exposición, la artista, cada lunes, miércoles y viernes, ha improvisado un pequeño acto de subversión en distintos museos e instituciones de Europa: organizar, durante la inauguración de la exposición, una sesión de tatuaje en la que inscribía insignias revolucionarias en la piel de los asistentes (con tinta efímera, como todo espíritu revolucionario…); lamer una escultura de Richard Serra en el Museo Reina Sofía (la famosa escultura perdida de 38 toneladas de peso); permanecer tumbada en el suelo del Louvre con un periódico que da la noticia de la muerte de un disidente cubano (mientras la artista escucha con auriculares un discurso de Fidel Castro pronunciado en 1961 sobre las artes); robar el móvil al director del FRAC de Lorraine o descolgar fotos de profesores de una universidad, son algunas de estas acciones-fechorías.

Después, Tania enviaba las fotografías realizadas desde un dispositivo móvil, vía email, a la galería, para que fueran colgadas como material documental en las paredes de la misma. En este caso, la galería es simplemente el depositario de unas imágenes (mal enfocadas y de pequeño formato, aunque hemos de suponer, comerciales). Ante la progresiva desmaterialización del objeto, cabe preguntarse si será éste, el ser meros contenedores de archivos, el futuro de galerías y museos. Por otra parte, tiene su lógica que así sea en el caso de las performances, por su misma condición y porque nacieron contra-fuera de las instituciones.

Lo cierto es que si comparamos estas acciones con el resto de su producción artística, de gran calado político y hasta traumático, no pueden dejar de resultarnos pequeñas bromas o sabotajes inocentes, e incluso, banales, independientemente del significado que se les asigne. Y eso a pesar de que la intención de la artista es evidente: arremeter contra lo que ya es un hecho, la institucionalización de la performance. Una disciplina a la que siempre se le atribuyó un poder de resistencia frente a la mercantilización, y que hoy parece abocada a la espectacularización. De cualquier manera, reflexionar sobre los orígenes y el futuro de la performance es de vital importancia, aunque sea a través minúsculos gestos…de ahí que Tania Brugera vuelva a los orígenes de la disciplina y plantee un concepto de “performance ambulante”- en distintas ubicaciones- y hasta ilegal (o alegal, más bien) donde la acción, siempre irrepetible, transcurre-acontece sin el beneplácito de la institución donde se desarrolla.

publicada en A Desk

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Lecturas recomendadas:

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El vacío como medio

10 Mar

Z-Wave, Zada Hadid

Con el objeto de celebrar los cincuenta años de vida del Museo Guggenheim de Nueva York, su chief curator (Nancy Spector) convocó artistas, arquitectos y diseñadores a partipar en una muestra que con el nombre de “Contemplando el vacío” invita a reflexionar sobre el vacío central de este archi famoso museo (sí, muchos artistas lo han hecho desde hace décadas en este Museo, pero para esta ocasión la invitación es amplia y la forma de intervenirlo es con imágenes) Los cerca de doscientos invitados respondieron con fotografías, bocetos, dibujos y acuarelas que fueron dispuestas sin mayores arandelas en vitrinas y paredes del Museo.

A continuación haré un breve recorrido por algunas de las propuestas de esta exposición en el Guggenheim y sus formas de cuestionar y/o reflexionar sobre la historia de una institución.

En esta propuesta de Doris Salcedo para “Contemplando el Vacío” se yuxtaponen los edificios que documentó Hans Haacke para su exposición individual en el Guggenheim que, con el titulo de Shapolsky et al. Manhattan Real Estate Holdings, A Real Time Social System, señaló las oscuras transacciones inmobiliarias de Harry Shapolsky y sus nexos con los negocios personales de los miembros del Consejo de Administración del Museo. Seis semanas antes de su inauguración la exposición fue cancelada por el director del Guggenheim como un acto desesperado por invisibilizar este asunto.

Art Trap (trampa del arte) es el titulo de esta mirada del arquitecto Minsuk Cho donde el público es absorbido y entra a formar parte del edificio gracias a unas sillas especiales que permite a los muchos visitantes del Museo experimentar su vacío central. Si desde hace décadas el museo es parte de la obra, por qué no pensar que el público hace parte del museo, más aún en una época donde lo primordial para este público es el espacio museal como experiencia estética?

La propuesta de JDS (Julien de Smedt, ex PLOT) se titula “Experiencing the Void” y juega con la intención original de Frank Lloyd Wright (arquitecto del edificio) de recorrer el museo en forma descendente.

Este trabajo de Doug Aitken tranforma el Guggenheim en una suerte de museo caminante gracias a una estructura de espuma con la que viste a una amiga que camina por varios lugares de Nueva York (un gesto que aterriza la marca Guggenheim en una escala menos espectacular y brandificada).

Post historia institucional

En este contexto de reflexiones sobre el vacío, historia institucional y teniendo en cuenta que en el 2010 cumple 40 años la Sala de Arte del Planetario ¿no creen que va siendo como hora de reflexionar sobre el vacío que dejará un lugar que despues de tantos años de funcionar como espacio de arte (primero fue sede del Museo de Arte Moderno y luego de la Galería Santa Fe) desaparecerá en el curso de este año pleno de celebraciones del Bicentenario?

Aunque la Fundación Alzate asegura que no se irá del lugar sin tener una nueve sede, el futuro de este espacio no está muy claro como señaló Lucas Ospina en su texto Entre lo serio y lo solemne:

“Lo más grave es que la Galería Santa Fe desaparecerá del Planetario de Bogotá a mediados de este año por obras de “reforzamiento estructural”, y aun no tiene sede fija o temporal. Se han hecho promesas solemnes como alojarla en un fantasioso “Palacio para las Artes” o tímidas insinuaciones que buscan por el centro de la ciudad un espacio con la misma escala y acceso peatonal”

Creo que sería intereseante -y necesario- que desde la misma comunidad artística se iniciara un proceso de revisión del estado en que se encuentra este espacio (en vez de organizar debates tardíos en torno al Luis Caballero, la FGAA podría abrir un espacio para socializar lo que se ha hecho en torno a la Galería Santa Fe y lo que queda por hacer…).

Cierro con un link para aquellos interesados en seguir contemplando el vacío (del Guggenheim) y con unas lecturas en torno al caso de la FGAA y la Galería Santa Fe.

Contemplating the void, Guggenheim Museum, NYC, febrero-marzo 2010

Lecturas recomendadas:

La contracontrareforma, Catalina Vaughan, febrero de 2010

Entre lo serio y lo solemne, Lucas Ospina, Silla Vacía, febrero de 2010

El medio y los medios, Catalina Vaughan, diciembre de 2009

Calma chicha, debate en Esfera Pública, agosto de 2008

Política distrital, Catalina Vaughan, junio de 2008

La Alzate en crisis, debate en Esfera Pública, abril de 2008

El curador como interlocutor

2 Mar

17:03 Catalina Vaughan
en su texto de la exposición “últimas adquisiciones”
se refiere en varias ocasiones al discurso de la institución
pero sin entrar a definirlo o dar pistas.
retomando la pregunta de la guía de sala:
¿a qué clase de discurso pertenece una exposición como esta?
17:07 Mariangela Méndez
sí, usted tiene razón en que yo no defino en el texto ese discurso
pues yo no soy parte de la institución Banco de la República
pero algo de eso si lo muestro a través de la exposición
el texto de la guía es sólo una parte del trabajo que yo hice
la exposición no se puede reducir al texto
y el texto tampoco se puede reducir a la exposición.
yo los asumo como dos formatos que se complementan
entonces ahora respondo a su pregunta:
esa es una exposición institucional
encargada por una institución
(conformada por personas que le dan un perfil determinado en cada tiempo)
y es una exposición que a mi manera de ver busca mostrar al público
unas actividades que se hacen a puerta cerrada
como la compra de obras
es decir, pienso que el Banco quería “mostar” que compra obra
y qué tipo de obras compra.
como no cabe todo debía hacer una selección
y para eso era necesario contratar a alguien externo
que propusiera una selección sobre la selección
17:12 Catalina
¿qué tipo de retos implicó esta propuesta para usted?
17:14 Mariangela
sobre todo fue hacer un trabajo que negociara con lo que ellos querían como institución
con lo que yo quería hacer y con las limitaciones de espacio, tiempo y recursos.
nunca antes me había tocado negociar todas al tiempo.
supongo que ese fue el reto.
17:16 Catalina
¿quienes son “ellos” y qué tipo de cosas querían?
17:17 Mariangela
bueno el Banco tiene una lista larga de jerarquías.
estuve en contacto inicialmente con Angela Pérez
y luego todo lo trabajamos bajo su supervisión
con María Wills y Efraín Riaño.
sobre qué querían, pues lo que ya le dije
una exposición que mostrara que el Banco aún compra obras y lo que el Banco compra
y con mostrar sospecho que no se trata sólo de mostrarle al público asistente
sino también a los otros miembros de la institución
responsables de adjudicar recursos para la adquisición de obras
una exposición en ese sentido, es también beneficiosa al interior de la institución
pues a diferencia de una presentación en power point en la sala de juntas
una exposición mueve prensa, mueve opinión
y eso puede ser importante para convencer
(si este es el caso del Banco, no lo sé) a los reticentes miembros de la junta.
no creo que la exposición hiciera una crítica institucional
en mi texto hago unas preguntas
e invito al público a que haga esas preguntas
a que sea capaz, si la expo lo permite
no sólo ver lo que está ahí sino lo que falta
17:23 Catalina
¿qué tan cierto es lo de la obra de Cortissoz?
17:24 Mariangela
¿a qué parte se refiere con la obra de Cortissoz?
17:26 Catalina
a qué no hacía parte de su selección
sino que responde a una decisión de algun funcionario del Banco…
17:27 Mariangela
si es cierto, no hacía parte de mi selección
al día siguiente de la inauguración me pidieron incluirla en la muestra
y accedí
cuando llegué a ver dónde la habían instalado
el cuadro tenía un lugar muy especial y decidí dejarla.
sí, claro, la institución tampoco está por fuera de las negociaciones
y necesita hacer cosas para poder hacer otras
supongo que esta obra era una donación muy importante
no tanto en términos de obra como en posibles relaciones a futuro y bueno
resultaba provechoso para el banco la inclusión.
como yo llevo una carrera larga de trabajos con instituciones
comprendo que es necesario en ocasiones hacer concesiones.
17:30 Catalina
¿ese lugar “especial” era una sala donde usted dispuso obras que de alguna forma dan visibilidad a un tema específico?
17:32 Mariangela
si, había organizado una sala en la que se problematizaba la noción de identidad como algo unívoco
la cita al pie que acompañaba la sala era esta:
“En mis uno noventa de estatura cabe cualquier contraste y contradicción que pueda ser imaginable. Si alguien quiere llamarme vanidoso, extravagante, terco, frívolo inconsistente, dandy, descuidado, indolente, falto de toda reflexión –y si no basta—, locuaz, falto de tacto, inconstante, rudo ciclotímico, el que me califique no estará menos equivocado que el que dice que yo soy próspero, modesto, corajudo, tenaz, enérgico, desinteresado, industrioso, resoluto, taciturno, lleno de refinamiento, cortés y siempre alegre. Puede ser establecido con igual verdad que soy un apocado o un héroe, un tipo ingenioso o un ignorante, alguien extremadamente talentoso o un estúpido. Nada me sorprende. Yo por mi cuenta he decidido creer que solamente soy un instrumento, un señuelo de las circunstancias”.
tomado de la Hoja de vida de Pedro Manrique Figueroa (precursor del collage en Colombia)
quién copió un fragmento de la biografía de Honorato de Balzac escrita por Stefan Zweig
para enviar como CV al Salón Nacional de Artistas.
así que el cuadro completaba la sala de una forma que yo no hubiera podido si me lo hubiera propuesto
17:37 Catalina
muy bien! negocia y contextualiza el impasse con bastante naturalidad.
17:38 Mariangela
todas las otras obras fueron negociadas
hubo sugerencias, no de obras específicas, pero como es natural,
el Banco quería que se supiera que compran obras de artistas jóvenes, artistas internacionales
que hay adquisicones recientes de cosas coloniales, etc…
entonces yo busqué darle sentido a esas solicitudes a través de lo que yo quería mostrar
17:39 Catalina
¿qué sentido tuvo llevar a Lucas Ospina a su charla sobre la muestra?
bueno, dentro de mi contrato yo debía hacer una visita guiada
pero me pareció más interesante debido al debate en esfera pública
hacer una charla, que en efecto fuera una charla
tal cual esta entrevista.
y Lucas Ospina es un colega con quien converso mucho a diario de todo lo que pasa
y es bastante crítico
entonces estaba segura que podríamos tener un diálogo sobre la exposición
así como lo hemos tenido a puerta cerrada todos los días.
17:40 Catalina
¿se generó algun debate?
¿hubo preguntas?
17:42 Mariangela
no, muy pocas
la oralidad tiene sus limitaciones
pues es un misterio cómo la gente recibe información de esa manera
pero hubo creo, una conversación sobre la exposición
sobre lo que hay en la sala del segundo piso
y eso dio pie para hablar de la cantidad de salas que ocupa la colección Botero
sobre el negociar con la institución
sobre la promoción de artistas, etc…
17:43 Catalina
me encantó el diálogo que generan los diferentes tipos de obra
(colonial, moderna, contemporánea..)
ese tipo de montajes los había hecho el Banco en épocas de Jose Roca.
bueno, él ya no está
lo reemplazó Carmen Jaramillo (quien se retiró recientemente)
¿queda algún curador o persona que esté al tanto
(o por lo menos sea cercana) del arte contemporáneo?
17:45 Mariangela
no sé, a decir verdad
me dijeron que la idea es seguir trabajando con curadurías externas.
y bueno, el Banco se ha movido siempre entre la tradición y lo nuevo
17:47 Catalina
sí, es cierto
tiene una misión amplia.
sin embargo, ya que usted tiene una experiencia con el Banco le pregunto
¿ve alguna posibilidad de que los espacios (y presupuesto) del programa de arte contemporáneo se incremente en un futuro?
17:48 Mariangela
como una institución que buscó esa rama cultural
pienso se debate entre educar y promover la tradición
frente a abrir nuevos espacios para la comprensión del arte de la presente generación
y eso es difícil de lograr con una colección
perdón, con una única posibilidad de mostrar la colección.
es decir no se pueden hacer las dos cosas al tiempo
pero ojalá la colección sea re-instalada con más frecuencia y ofreciendo variadas lecturas
pero espero que así sea
que los recursos sean cada vez más para el arte en general.
otra cosa, supongo que el Banco está probando un nuevo formato
ojalá tengan la capacidad de darse cuenta si no funciona y lo puean cambiar
cambio, todo se trata de no asustarse con el cambio
el problema es el estatus quo
17:53 Catalina
¿qué consejo le daría a la junta de adquisiciones?
17:54 Mariangela
que no le tengan miedo a las curadurías externas
la figura del curador tiene la doble función de ser Autor y fusible
(como decía Lucas Ospina en la charla)
fusible que se quema, entonces, si hay un curador externo,
que sea el verdadero responsable de las decisiones creativas,
por lo menos, sino, no tiene sentido.
de todas formas el Banco debe buscar un interlocutor interno que comprenda las implicaciones de la práctica curatorial
de lo contrario será muy difícil la interlocución con la Intitución.
esto lo digo, pues a veces se nos olvida que la educación sobre las prácticas artísticas
también es importante al interior de las mismas instituciones que las promueven
las universidades y los bancos, no están dirigidos por artistas entonces no saben cómo funciona el campo artístico.
Esa es una pelea que hay que seguir dando.
al interior de las alcaldías y los ministerios también.
17:57 Catalina
¿por qué cree usted que si el campo del arte se ha profesionalizado, no sucede lo mismo con las instituciones en áreas como la práctica y la investigación curatorial?
17:58 Mariangela
será por que por un lado las instituciones están más amarradas a la tradición
y por otro, está el tema de la contratación de funcionarios.
pero soy muy optimista aún en ese sentido
espero que si uno presenta argumentos contundentes a las juntas
y las personas en esos cargos de poder logran argumentar puntos serios y sensatos
inclusive hablando en otros términos
pidiendo prestados otros formatos e indicadores de gestión
es posible que algún día la profesionalización también llegue a las instituciones.

Textos relacionados:

Petit comité, Catalina Vaughan, febrero 2010

La psicopatología del artista no es la patología del arte Gina Panzarowsky, Esfera Pública, febrero de 2010.

El ojo del mecenas Revista Semana, enero de 2010.

¿Cómo compra el Banco? Carlos Hurtado, Periódico Arteria, Diciembre 2009.

La Escuela Esférica del Desasosiego

21 Feb

“Las buenas noticias: logre sacar la camioneta de la aduana en Cartagena. Las malas noticias: costo cerca de tres mil dolares entre envios, sobornos, transporte, estancia y otras cosas. Las buenas noticias: logre salir de Cartagena a Bogota. Las malas noticias: finalmente tuve que encarar las carreteras colombianas. Las buenas noticias: alguien pudo venir conmigo, Manuel Zuñiga, un artista y gran entusiasta de los viajes. Las malas noticias: Manuel no maneja. Las cuenas noticias: tomamos la ruta “sin guerrillas” por Bucaramanga. Las malas noticias: es la carretera mas topograficamente escabrosa que he transitado en mi vida. El viaje a Bogota duro 24 horas, la mayoria de ellas a 30kms. por hora detras de multiples trailers en curvas abundantes. Las malas noticias: la carretera esta completamente militarizada, y hay retenes casi cada 20 kms. Las buenas noticias: los soldados son altamente respetuosos y civilizados, y parecen simpatizar con los mexicanos por las rancheras y por Cantinflas. Las malas noticias: llevo placas americanas en territorio de guerrilla. Las buenas noticias: todo el mundo aqui cree que Alaska es parte de Canada. Las buenas noticias: despues de una estancia en Tunja, que es casi identico a Toluca, llegamos a Bogota, y montamos la escuela en la quinta de Bolivar, el lugar mas adecuado historicamente para este proyecto”

Pablo Helguera

Catalina Vaughan: En su texto Mapping the Republic of Contemporary Art es claro que el paso por Colombia fue toda una experiencia para su proyecto Escuela Panamericana del Desasosiego (EPD) que planteaba articular una serie de relaciones a partir de debates, talleres, videos e intervenciones en un recorrido que iba desde Alaska hasta la Patagonia. Se podría pensar que el debate que usted esperaba generar a su paso por Colombia (y todos los demás países) fuese en principio a partir de los temas que proponía la EPD. Al leer su texto deja ver una clara sensación de desasosiego al recordar Sueños Panamericanos, debate que se dió a través de Esfera Pública en torno a su proyecto. Esta sensación se da por una parte porque artistas que debatían con usted en Esfera Pública como Lucas Ospina y Francois Bucher no “habían visto” su proyecto. ¿No consistía este proyecto en generar o cruzar espacios de debate? Si esto es así, se podría pensar que su desasosiego emerge de constatar que así venga con una serie de contenidos predeterminados, el debate en Colombia no los tuvo en cuenta (Ospina, Bucher y otros “no vieron” su proyecto) y la EPD entró en una zona de turbulencia donde su director perdió el control (no “hace las preguntas” ni “pone los temas”) sino que pasa -como le sucedió a Carlos Castañeda- de ser “observador” a ser “observado”. ¿Si se trataba de propiciar conexiones y debate no cree que en Colombia fue donde la EPD logró con mayor nitidez sus objetivos? ¿O cree que por el hecho de que Ospina y Bucher no vieron su proyecto, o usted no puso los temas, este debate en Esfera Pública pierde validez?

Pablo Helguera: Quisiera primero decir que, desde hace muchos años, Bogotá ha jugado un papel muy importante para mí en lo personal y profesional. Hace una década, en la Universidad de los Andes, monté una exposición ahí que de hecho fue mi primera muestra individual en latinoamérica (fuera de México). En esa misma ocasión — supongo casi nadie se acordará ya — estuve involucrado en participar en un simposio/seminario titulado “el artista y el museo”, donde se trataron varios temas circundantes a la crítica institucional — algo que hace 10 años no se hacía mucho en latinoamérica. Esto viene a cuento por dos razones: una, porque desde ese momento he tenido un interés particular por establecer un diálogo con los artistas y hacedores culturales en Colombia, porque sinceramente considero que lo que sucede ahora en Colombia (igual que entonces) es de lo más interesante de latinoamérica; pero tambien lo menciono porque creo que en los debates que se dieron durante mi visita existía la percepción que yo no entendía el contexto cultural dentro de los cuales se dio este debate ( y la crítica institucional fue uno de los temas precisamente que se mencionaron). En cuanto a su pregunta: a pesar de lo que parecía, el proyecto de la EPD no pretendía “controlar” los debates- ése fue precisamente uno de los malentendidos que se dió en la polémica. Al contrario: el proyecto estaba formado con el objetivo de funcionar como un recipiente dentro del cual cada lugar le dio el significado que quiso, y mi papel era moderar. Y de hecho hubo un debate en Bogotá que tocó varios temas, escogido por un grupo de participantes que incluyeron a artistas, educadores y curadores que se reunieron en la Quinta de Bolívar donde se habló de identidad nacional. Lo que generó el intercambio en esferapública fue una reseña satírica que Lucas Ospina hizo sobre el proyecto. Mi objeción original sobre la reseña — y aún creo que se sostiene— era que al reseñar algo uno tiene que presenciarlo y no simplemente imaginarlo —creo, al menos, que eso es lo que hace la mayoría de los que escriben reseñas, ya sea de una exposición, performance, evento politico o lo que sea. El debate de esferapública vino después. El debate que este intercambio suscitó opacó al debate de la Quinta de Bolívar, pero también fue revelador de varias cosas. Es verdad que en cada sede yo fui tanto observador como observado, pero siempre estuve consciente de ese hecho (era imposible no estarlo) y de hecho estaba de alguna manera u otra obligado a jugar un papel en cada lugar, que fue desde ser “el artista mexicano,” “el educador” o “el terapista” a ser “el artista neoyorkino representante de la institucion” o lo que fuera. En Bogotá mi papel resultó ser el de la institución criticada. Por supuesto que no me gusto tener que jugar ese papel. Pero creo que, en retrospectiva, el instinto de quitar el enfoque en Colombia y ponerlo en el proyecto es indicativo de una manera de percibir la autoridad y en particular la institución que vale la pena analizar —y yo no soy la persona indicada para hacerlo. Al final, si hay algo que se puede salvar de ese debate no es de si la EPD era buen proyecto o no, o de si yo entendia a los colombianos o no, (realmente, ¿a quién le puede interesar eso?) sino de si esos debates revelan algo acerca de la manera en que el medio cultural en Colombia se relaciona con las instituciones, ya sean instituciones gubernamentales, culturales, o con la gran metainstitución que es el mundo del arte. Mi punto en ese momento, que aún comparto hoy— era que esa estrategia crítica que se le aplicó a la EPD proviene precisamente de la crítica institucional de principios de los noventa, que consiste en demonizar la institución sin proponer modelos de debate o producción que la reemplace o trascienda. Creo que mi desasosiego principal durante el debate provino del hecho que yo veía, y aun veo, al proyecto de la EPD como algo que con todos sus defectos buscaba sinceramente generar un debate común entre individuos y grupos en las américas, y que estaba motivado por intereses sinceros y por una consternación que en latinoamérica solemos criticar más que actuar. Pero al final, aunque de forma negativa, el debate de Bogotá fue irónicamente el más productivo de todos, puesto que al tratar yo de generar un debate sincero se dio uno auténtico aunque fuera a través de intercambios francamente cínicos, y los críticos del proyecto acabaron validándolo a través de la atención inusual que le dieron en el ciberespacio.

Catalina Vaughan: Entiendo que la EPD tratara de privilegiar el encuentro directo sin mediaciones de la red. Ese tipo de encuentros y debates se dieron en todas las ciudades que iba visitando. En el caso de Bogotá lo hizo en la Quinta de Bolívar y recuerdo muy bien que se dijo que habían algunos curadores, artistas y un par de estudiantes. Pablo hizo una presentación y se dió un breve intercambio. Había pocas personas pero el diálogo fluyó sin problemas. Comparando esta experiencia con la del debate en la red le puedo decir que son casos muy distintos. El de la Quinta estuvo más cerca de un encuentro académico y formal. El de Esfera Pública, como bien lo dice, fluyó de forma similar a una discusión de artistas en un Café (en la que Pablo entraba y salía a medida que recorría el país y cruzaba algunas fronteras) Igualmente, usted señala que el debate en la red habla más de la idiosincracia bogotana. Y es cierto, la ironía y la sátira son parte del DNA de esta ciudad rodeada de montañas (conocida en otras épocas como “El Tibet de Sur América”). Es más, en la gesta de la independencia de los españoles los pasquines satíricos jugaron un papel central y encarnaron ese pensamiento antihegemónico que aún no se ha extinguido en nuestro medio.

Un curador argentino residente en NYC (Carlos Basualdo) señalaba en el texto curatorial de una exposición (Rational twist) que presentó en Bogotá en 1995 que uno de los aspectos que más caracterizaban a Colombia en el campo del arte era precisamente su mirada antihegemónica. De pronto la forma como lo recibieron Lucas y Francois no era necesariamente una forma de rechazo, sino como bien lo señaló Bucher -con exquisito humor:

“Lo que recibiste fue el regalo de una especialidad santafereña, tan típica del altiplano cundiboyacense como lo es la hormiga culona para los santandereanos: la sátira. Me dirás que ese género literario de la colonia también existió en México, pero en esta región las cosas se dan distinto, del mismo modo que hay papa sabanera, que se come con guasca, también hay sátira sabanera que no se pasa casi con nada. La primera mordida sorprende por dos factores, porque no es el visitante el que muerde la especialidad sino la especialidad la que muerde al visitante”

Para mi fue también un debate inolvidable tanto por su chispa como por la serie de situaciones (el robo del laptop, los papeleos de aduana..) que enriquecían mucho este intenso y accidentado encuentro entre el “forastero” que viene de paso y dos miembros del medio local que “salieron a recibirlo”. No sé si Pablo tuvo una experiencia similar en otras ciudades. Sin embargo, no deja de llamar mi atención al leer su texto que en Caracas, Buenos Aires, Guatemala y Santiago su proyecto fue duramente criticado. En este sentido quisiera preguntarle ¿esta serie de críticas las define como algo que habla de la idiosincracia de aquellos contextos o si esta coincidencia crítica no nos refiere a la idiosincracia de su proyecto? ¿se valieron también de la sátira y el humor? ¿de qué forma esta serie de críticas y posiciones escépticas incidieron en la EPD?

Pablo Helguera: Toda conversación, debate o intercambio entre dos agentes revela cosas acerca de ambos — su idiosincracia, sus prejuicios, sus debilidades, etc. La peculiaridad del proyecto de la EPD era que en cada ciudad la propuesta era relativamente la misma — o sea, tener un debate con un grupo de gente. Pero curiosamente, los resultados cada vez eran distintos y sorpresivos. De manera que en respuesta a su primera pregunta, por supuesto que cada crítica hablaba de la idiosincracia tanto de mi o la EPD como de mis interlocutores. Pero a fin de cuentas, según yo, el experimento de deambular por todas las Americas sosteniendo mas o menos el mismo tipo de debate acababa revelando más acerca de los participantes locales que del proyecto mismo. El hacer un proyecto que consiste en viajar para hablar de ese mismo proyecto era una propuesta muy “meta” que a fin de cuentas no es demasiado interesante, y a mi me parecía en extremo narcisista, por lo que prucuraba rehuirla. Y sin embargo, irónicamente, los debates más calurosos y reveladores en latinoamerica siempre comenzaban con cuestionar el proyecto de la EPD — como fue el caso en Bogotá. Pero a la vez cada debate adquirió direcciones particulares. En Caracas el debate fue de índole primordialmente politico, pues la noción de panamericanismo es imposible verla en Venezuela hoy sin ponerla en relación con la filosofía bolivariana chavista, y ese fue el punto de partida para un enorme debate sobre las implicaciones de la integración latinoamericana y su relación con la ideología tanto de izquierda como de derecha. En Guatemala se gestó, a lo menos a mi ver, una verdadera desconfianza por mi condición de extranjero, y en particular de mexicano, y se dio un debate que parecía tener un subtexto postcolonialista. En Chile el debate no estuvo dirigido hacia mí sino, curiosamente, excluyéndome enteramente, con facciones de artistas chilenos atacándose entre sí — lo cual reveló una historia de rompimientos y politicas locales que se remontaban a muchas décadas. En Buenos Aires las críticas al proyecto más bien eran de índole conceptual o filosófico. En cuanto al humor: por supuesto caí en cuenta que la crítica de Ospina era una sátira —yo mismo me especializo en el género. Admito que había algo de humorístico en todas las cosas que me pasaron durante mi estancia en Colombia (mis percances burocraticos en Cartagena, el robo de mi laptop, mi accidente automobilistico en Cucuta, etc). Pero por otra parte es un hecho sociológico es que toda sátira denota algo que está detrás, lo cual fue evidenciándose conforme progresó el debate. Al final, creo que Catalina estará de acuerdo, nadie estaba bromeando sino que todos estaban diciendo cosas bastante serias y de hecho importantes en torno a la identidad cultural, a la tension ante el agente externo y el local, el mundo del arte, la institución, etc. Creo que ese debate, si tiene aun algo de interés, no es porque haya girado en torno a una sátira sino precisamente porque la trascendió. En cuanto al impacto que estas críticas tuvieron en la EPD, diría que al final fue positivo, pues le dieron una razón de ser, aunque fuera como agente irritante. Para mí en lo personal no fue facil sobrellevar el nivel de agresividad de algunos de esos intercambios — de hecho, me tomó un tiempo recobrarme, y fue sorpresivo en algunos casos ver el nivel de hostilidad que los debates despertaban. Pero por eso era la escuela del desasosiego, no del hedonismo. En todo caso, y sin duda alguna, cualquier debate es mejor a la indiferencia, la cual se dio en varios lugares en el transcurso del proyecto— lugares donde sin duda este experimento no cumplió sus objectivos. Particularmente en el norte —donde el debate fue demasiado civilizado— no hubo grandes descubrimientos.

Catalina Vaughan: Finalmente Pablo llega a la Patagonia, dejando atrás la camioneta (tocó venderla en el camino), los desencuentros (qué stress!) y conflictos propios de aquello que se conoce como “espacios de debate” (enough!). En este territorio austral usted dice que encontró la Bienal del fin del mundo, que entiendo es una suerte de evento internacional que físicamente “implanta” un modelo genérico de bienal en este desolado extremo de américa del sur. En ese momento le perdimos la pista. Imagino que Pablo estaba un tanto exhausto de haber cruzado todo el continente.

En cuanto a los debates y diálogos que sostuvo en toda su travesía quisiera saber ¿En alguna publicación o informe del proyecto se incorporan las voces (textos, citas, videos, entrevistas) de aquellos artistas, curadores, estudiantes y público que aceptaron su invitación a participar en estos encuentros? Lo pregunto pues su blog sobre el proyecto opera como el diario de un viajero que describe situaciones y personas que encuentra a su paso. Siempre imaginé que los debates y aportes los editaría a su regreso a NYC para luego publicarlos en la versión on line del proyecto (así accederían con mayor facilidad aquellos involucrados en los encuentros) o en una publicación final del proyecto. ¿Una vez regresa a NYC se hizo alguna exposición o presentación del archivo de la EPD con todo este material?

Pablo Helguera: A mi regreso del viaje entré en un estado casi vegetativo que duró unos tres meses. Luego comenzó una lenta fase de organización de los materiales resultantes que ha resultado casi tan compleja como el viaje mismo: el archivo incluye unas 400 horas de video, unas 5000 fotografías, centenares de materiales legales y migratorios, documentos y decenas de páginas de textos de varias personas, además de los discursos panamericanos. La misma escala del material resultante ha sido un desafío para mostrarlo. Se han hecho exposiciones de este en unas diez sedes donde este tomó lugar (México DF, Mérida, Tegucigalpa Honduras, Chicago, Vancouver, Nueva York) así como en otras donde no ocurrió ( San Juan, Habana, etc). Realicé en el 2007 un documental de una hora en español y en inglés sobre el proyecto, mas otro sobre las últimas hablantes del Eyak y Yagan y otro sobre la carretera panamericana. Se mostró un pequeño segmento del material en Cartagena en el 2008. Aún así, a pesar del tiempo que ha pasado, no he logrado darle al material una forma final —aunque también reconozco que he también necesitado tiempo para adquirir perspectiva y claridad de como formularlo. El plan, para finales de este año, es transformar lo que fue la página del proyecto como un archivo más utilizable y con los testimonios de la mayor cantidad posible de los participantes, y publicar un libro con estos materiales. Al final, sin embargo, el proyecto es un archivo, y yo espero que algún día todo el material pueda ser asumido por alguna institución que lo pueda resguardar, conservar y mantener (incluyendo la estructura misma de la escuela y la campana, que sobrevivieron el viaje y están en mi taller, estorbando, y acumulando polvo e historia).

Catalina Vaughan: Me decía en un comienzo que le interesaba atar unos cabos. Cuenteme si nos queda algo más que quisiera compartir con los amigos de Esfera…

Pablo Helguera: Este proyecto ha durado, desde su concepción, casi una década. Comenzó después del 11 de septiembre del 2001, como una investigación sobre los orígenes históricos de los principios hegemónicos estadounidenses en este continente. Mi aspiración es que algun día los cientos de voces que este proyecto documentó en video o en la web, funcionen como un mínimo retrato de un momento cultural y político de mediados de la década pasada en las américas. Creo que los cabos que me gustaría atar tienen que ver con entender cual es nuestra relación actual como productores culturales (con ello me refiero a artistas, curadores, administradores, críticos, educadores, etc) con la noción de nacionalidad y regionalismo y con el vocabulario visual globalizado que denominé en un ensayo como “la república del arte contemporáneo” —ambos temas que de hecho se tocaron de alguna manera en el debate de Bogotá. Me parece que en esta nueva década nos corresponde definirnos en relación a esos dos territorios y si bien creo que la EDP trató de trazar algunas líneas el debate en torno a estos temas ha apenas comenzado a formarse, y creo que aún queda mucho por decir.

___

Lecturas recomendadas:

Mapping the Republic of Contemporary Art, Pablo Helguera, Art Lies, primavera de 2007.

Sueños panamericanos, debate en Esfera Pública, agosto de 2006.

Escuela Panamericana del Desasosiego, Pablo Helguera, 2006.

Quisiera primero decir que, desde hace muchos años, Bogotá ha jugado un
papel muy importante para mí en lo personal y profesional. Hace una
década, en la Universidad de los Andes, monté una exposición ahí que de
hecho fue mi primera muestra individual en latinoamérica (fuera de
México). En esa misma ocasión — supongo casi nadie se acordará ya —
estuve involucrado en participar en un simposio/seminario titulado “el
artista y el museo”, donde se trataron varios temas circundantes a la
crítica institucional — algo que hace 10 años no se hacía mucho en
latinoamérica. Esto viene a cuento por dos razones: una, porque desde
ese momento he tenido un interés particular por establecer un diálogo
con los artistas y hacedores culturales en Colombia, porque
sinceramente considero que lo que sucede ahora en Colombia (igual que
entonces) es de lo más interesante de latinoamérica; pero tambien lo
menciono porque creo que en los debates que se dieron durante mi visita
existía la percepción que yo no entendía el contexto cultural dentro de
los cuales se dio este debate ( y la crítica institucional fue uno de
los temas precisamente que se mencionaron).

En cuanto a tu pregunta: a pesar de lo que parecía, el proyecto de la
EPD no pretendía “controlar” los debates- ése fue precisamente uno de
los malentendidos que se dió en la polémica. Al contrario: el proyecto
estaba formado con el objetivo de funcionar como un recipiente dentro
del cual cada lugar le dio el significado que quiso, y mi papel era
moderar. Y de hecho hubo un debate en Bogotá que tocó varios temas,
escogido por un grupo de participantes que incluyeron a artistas,
educadores y curadores que se reunieron en la Quinta de Bolívar donde
se habló de identidad nacional. Lo que generó el intercambio en
esferapública fue una reseña satírica que Lucas Ospina hizo sobre el
proyecto. Mi objeción original sobre la reseña — y aún creo que se
sostiene— era que al reseñar algo uno tiene que presenciarlo y no
simplemente imaginarlo —creo, al menos, que eso es lo que hace la
mayoría de los que escriben reseñas, ya sea de una exposición,
performance, evento politico o lo que sea. El debate de esferapública
vino después.

El debate que este intercambio suscitó opacó al debate de la quinta de
Bolívar, pero también fue revelador de varias cosas. Es verdad que en
cada sede yo fui tanto observador como observado, pero siempre estuve
consciente de ese hecho (era imposible no estarlo) y de hecho estaba de
alguna manera u otra obligado a jugar un papel en cada lugar, que fue
desde ser “el artista mexicano,” “el educador” o “el terapista” a ser
“el artista neoyorkino representante de la institucion” o lo que fuera.
En Bogotá mi papel resultó ser el de la institución criticada. Por
supuesto que no me gusto tener que jugar ese papel. Pero creo que, en
retrospectiva, el instinto de quitar el enfoque en Colombia y ponerlo
en el proyecto es indicativo de una manera de percibir la autoridad y
en particular la institución que vale la pena analizar —y yo no soy la
persona indicada para hacerlo. Al final, si hay algo que se puede
salvar de ese debate no es de si la EPD era buen proyecto o no, o de si
yo entendia a los colombianos o no, (realmente, ¿a quién le puede
interesar eso?) sino de si esos debates revelan algo acerca de la
manera en que el medio cultural en Colombia se relaciona con las
instituciones, ya sean instituciones guvernamentales, culturales, o con
la gran metainstitución que es el mundo del arte.

Mi punto en ese momento, que aún comparto hoy— era que esa estrategia
crítica que se le aplicó a la EPD proviene precisamente de la crítica
institucional de principios de los noventa, que consiste en demonizar
la institución sin proponer modelos de debate o producción que la
reemplace o trascienda. Creo que mi desasosiego principal durante el
debate provino del hecho que yo veía, y aun veo, al proyecto de la EPD
como algo que con todos sus defectos buscaba sinceramente generar un
debate común entre individuos y grupos en las américas, y que estaba
motivado por intereses sinceros y por una consternación que en
latinoamérica solemos criticar más que actuar. Pero al final, aunque
de forma negativa, el debate de Bogotá fue irónicamente el más
productivo de todos, puesto que al tratar yo de generar un debate
sincero se dio uno auténtico aunque fuera a través de intercambios
francamente cínicos, y los críticos del proyecto acabaron validándolo a
través de la atención inusual que le dieron en el ciberespacio.