Archive | enero, 2009

lo que el vacío se llevó

14 Ene
Carolina Vietta en la Bienal del Vacio (izquierda)

Carolina Pivetta en la Bienal del Vacío (derecha)

De la última Bienal de Sao Paulo tenía la imagen del enorme y vacío segundo piso, los muebles precarios de Gabriel Sierra enmarcando las obras, y los pixadores (graffiteros) dejando su huella en las blancas e inmaculadas paredes. También había leído que después de cerrarse la Bienal sólo se había escrito un artículo crítico sobre tan polémica exposición (los pixadores arrasaron en los medios, pero de las obras y la curaduría nadie decía nada…).

Lo que por estos lares muchos no sabiamos era que una pixadora (Carolina Pivetta) había permanecido en la carcel cerca de dos meses luego de haberse entregado a las autoridades la misma noche de los hechos para reivindicar el gesto, pensando seguramente que el asunto se resolvería en un par de días…

Como no fue así (…la Bienal levantó cargos) la situación se fue desmadrando e hizo que todos los planteamientos sobre el vacío, la bienal como archivo, la crítica y autocrítica, pasaran a un sexto plano y para rematar, que los medios, la opinión pública y el mundo del arte local se fueran en contra de la Bienal (“Ana Paula, va a tocar hacer algo para sacar a esa chica de la cárcel, ya no puedo salir a la calle o asistir a una inauguración sin que pongan ese bendito tema… nos están comiendo vivos!”)

Obviamente el tema policial fue capitalizado por los medios y pasados casi cincuenta días de iniciado el asunto, los curadores decidieron manifestarse públicamente (para nadie es un secreto que es parte del ritual curatorial invitar al debate y, en lo posible, no participar)

Más allá de volver el asunto un culebrón de bad & goodboys, es interesante leer el comunicado de los curadores, donde resaltan el carácter violento de la incursión, la convocatoria a destruir todas las obras (no aparece en dicha convocatoria semejante objetivo) y culpar del castigo otorgado a Pivetta a una filigrana jurídica de la justicia brasileña y a los mismos graffiteros (¿si consideraban que el castigo era duro e innecesario por qué la Bienal no retiró los cargos que llevaron a Carolina Pivetta a la cárcel?)

También es importante resaltar (va con negrillas en el texto) lo difícil que resulta para esta y otras grandes exposiciones reaccionar ante las críticas y/o las situaciones imprevistas. Se nota en el manejo que le dieron al asunto, en el que no ayudó para nada su gran silencio (que sólo se rompe cuando tienen a la opinión pública y el medio artístico en contra). No son muy afortunadas sus justificaciones, donde culpan al grupo por destructivo, por su modo de operar sigiloso y nocturno y por agredir físicamente a las personas presentes esa noche (¿hacer una graffiti en una pared es destruir el patrimonio?, ¿han debido avisar a seguridad y llegar de día?, ¿podían correr sin tocar a nadie?)

Seguramente para Ivo Mesquita y Ana Paula Cohen el asunto de los pixadores los irritaba hasta la médula (“qué debate tan sensacionalista y apasionado!”) pero proponer una Bienal vacía con una serie de debates y espacios muy estructurados que no dan cabida a imprevistos como este, no habla sino del blindaje de este tipo de eventos ante cualquier crítica o situación inesperada, venga de donde venga (y hace que dichos sucesos se lleven toda la atención, más aún si los curadores quedan paralizados ante el desacuerdo y aquello que no está en el libreto)

No se trataba de que el anunciado seminario teórico fuese reemplazado por uno de arte y graffitti (como lo señalan con alguna pedantería en su comunicado) pero dada la situación, abrir un espacio para reflexionar sobre lo sucedido era más que necesario.

Bueno, los dejo con el comunicado publicado originalmente en Fohla de Sao Paulo el pasado 18 de diciembre (dos días después liberaron a la pixadora…)

Caso Carolina Pivetta: algunas cuestiones no consideradas

Con el fin de abrir las perspectivas en el debate, sensacionalista y apasionado, creado por la prensa en relación con la 28 ª Bienal de Sao Paulo y la detención de Carolina Pivetta Motta, 24 años, nosotros, los curadores del evento, quisiéramos señalar algunas consideraciones y preguntas que parecen pertinentes en el tema.

En primer lugar, no debemos olvidar que, a diferencia del funcionamiento nocturno y silencioso peculiar de los pichadores (graffiteros) en la Bienal, éste está lejos de ser pacífico y estético: 40 jóvenes invaden el pabellón de la Bienal, tumbando todo, agrediendo las personas físicamente, como parte de la convocatoria por Internet de su líder Rafael Augustaitz, donde los invita a graffitear y destruir todas las obras.

Es más un gesto peculiar de este grupo destructivo, que desde la invasión en la galería de la Universidad de Bellas Artes y la Cultura de choque, utiliza el graffitti como medio para dañar el trabajo de otros artistas.

Será que no se dan cuenta del autoritarismo de este gesto y que implica una forma de censurar a los demás? No es preocupante ver que la táctica de un ex estudiante de arte es hacer que la censura a la obra de otros artistas se convierta en un espectáculo mediático? Sí, porque a la prensa y a los canales de Internet, se les dijo tres horas antes del ataque a la Bienal para que estuviesen pendientes del show!

Por consiguiente, no es un vacío o una respuesta “en vivo contacto” a partir de una curaduría que nunca supuso el uso de la violencia.

No se trató tampoco del pegar stickers, hacer barcos de papel o tocar música en el segundo piso del pabellón – como ocurrió durante el espectáculo – durante este acto de vandalismo agresivo y autoritario.

Además, como curadores y ciudadanos republicanos, estamos de acuerdo en que el castigo a Carolina es duro e inadecuado. Igualmente, lamentamos su explotación por parte de algunos medios de comunicación.

Mentor de las invasiones

Nos preguntamos ¿dónde estará el mentor intelectual de un ataque de ese tipo, el ex estudiante de la Universidad de Bellas Artes, que presenta su nombre y apellido como autor de las tres invasiones, y que abandonó el pabellón de la Bienal y promete seguir graffiteando otros museos en Sao Paulo?

En el desafortunado caso de Carolina, debemos, sin embargo, reconocer que su estado es hoy más un resultado de filigrana jurídica, originada a partir de una interpretación estricta de la ley. Pero no es esta una característica de la Justicia de Brasil, y de la desigualdad en su aplicación?

No hay una filigrana jurídica que mantiene a delincuentes convictos que viven en libertad sin haber cumplido sus condenas? De este modo, cuando hablamos de instituciones en Brasil, parece que el problema no es sólo de las instituciones culturales o la Bienal de Sao Paulo.

Se percibe también un vaciamiento de la justicia, la educación, la salud. O de las políticas públicas de vivienda y su relación con el hecho de que Carolina fue detenida por la falta de una prueba de domicilio. Contradictoriamente, el Estado no garantiza una casa, como se refleja en la ley que mantiene en la cárcel a los que no pueden demostrar que la tienen!

Si Carolina tuviese una prueba de residencia, otra sería la cuestión de la acusada del crimen y posiblemente quedaría en libertad. El Parque Ibirapuera -donde se encuentra la sede de la Bienal- es un área de preservación del medio ambiente y el Pabellón de la Bienal es un monumento histórico. Es contra ellos que las investigaciones convirtieron en chivo expiatorio ante la ley.

Derrocamiento

Desde 2003, es muy difícil para cualquier curaduría hacer frente a las nuevas leyes para intervenir el edificio, lo que ha impedido la realización de varios proyectos de los artistas y la obligación a todas las partes a un proceso de amplias y prolongadas negociaciones. Transgredir una ley implica un riesgo. También puede ser oportuna una discusión sobre esta legislación, que en última instancia, terminará por volver inadecuada la sede de la bienal para la naturaleza y el carácter de laboratorio experimental de las prácticas artísticas contemporáneas, porque es muy poco flexible para las intervenciones que se pueden hacer al edificio.

Si el interés era la 28 ª Bienal fuese el de crear un espectáculo mediático y un discurso demagógico y populista – que, a nuestro juicio, sería poco eficaz y no transformaría el la situación en que vivimos – ciertamente se podría haber utilizado lo ocurrido el día 26 de octubre para cambiar todo el debate propuesto por el proyecto original de la 28a Bienal, y centrarse en examinar la relación entre el graffiti y el arte, el arte contemporáneo, la educación y la inclusión, la cultura urbana y la cuestión centro-periferia en Sao Paulo, entre otros temas.

Podríamos haber invitado a los invasores a entrar en la discusión, a pintar más graffittis en las paredes de la bienal, entre otras acciones populistas e instrumentalizadoras. Nuestra opción era y sigue siendo no hacer uso de lo ocurrido, y mucho menos el injusto encarcelamiento de Caroline, como una forma de promover la plataforma política personal, demagógica y oportunista.

Parece también interesante señalar que mientras el medio artístico, instigado por una falsa polémica, quiere culpar al “vacío”, a la Fundación o a la curaduría de la 28a Bienal de Sao Paulo, por la detención de Carolina.

Graffiterán, como sucedió el pasado 5 de diciembre, la casa de un ex alcalde, acusado de numerosos crímenes, la siguiente frase: “La cárcel es solo para los pobres… Libertad a Carolina. Susto’s.”

Ivos Mesquita

Ana Paula Cohen

Bienal de Sao Paulo