Archivo | junio, 2006

salón remix

26 Jun

Retomando la pregunta de Carlos Alberto Vergara de si entiendo “la descentralización del Salón Nacional y su énfasis en encargar a los artistas un proyecto para un lugar específico como una ilustración de lo que sucede con las grandes bienales y la Documenta, o si a pesar de las diferencias en escala presupuestal e institucional consideran que nuestro “gran evento” resulta de una interpretación con “fricción crítica” y/o “mirada crítica”?”

Lo primero que me viene a la mente (aparte de la obvia referencia de que el “salón” como modelo expositivo tiene sus siglos de edad y viene de Francia) es es que no me imagino a los funcionarios del Ministerio de Cultura revisando modelos de mega eventos para adecuarlos al Salón Nacional. Lo que ha sucedido es que por una lado “traducen” las “críticas” del medio artístico y por otro, intentan mantenerlo a tono con lo que sucede en el exterior. El actual Salón Nacional es (y esto no es una novedad) lo que se ha podido realizar con un presupuesto ínfimo y un “remix” de ideas que se han venido discutiendo e implementando erráticamente desde hace más de una década.

Si no estoy mal, por allá en 1995 los funcionarios llamaron a los artistas para “escuchar las críticas” y plantear un modelo de Salón que resultara de ese diálogo. Lo que resultó inicialmente fue una suerte de collage en el que había de todo, desde unos ejes temáticos hasta la infaltable lista de invitados. Desde ese momento cada vez que se presenta el Salón Nacional, el comunicado oficial dice que “para la elaboración de este Salón se han tenido en cuenta las críticas que ha formulado el medio artístico”.

Es decir, la “mirada crítica” no es tanto con los mega-eventos internacionales sino con el modelo de salón que se venía trabajando, del que se mantiene una estructura similar pero se presenta como un último “remix” donde se tienen en cuenta las voces de “los distintos agentes que integran el sector”, como se lee en la presentación del Salón como Programa a comienzos de 2003:

“El Ministerio de Cultura ha decidido replantear el Salón Nacional de Artistas, considerado uno de los proyectos con mayor presencia en el sector artístico colombiano. Esta transformación necesaria responde a las demandas formuladas por artistas, instituciones y gestores culturales, así como a las nuevas experiencias en formación e investigación que se vienen dando en las artes visuales colombianas. Responde también a la necesidad de poner el campo artístico nacional a tono con los procesos contemporáneos de globalización e internacionalización de los lenguajes visuales que han transformado por completo las geografías culturales y modificado sustancialmente las relaciones entre lo local y lo global dando paso a nuevos modos y escenarios de interacción, conflicto y negociación cultural”
-fuente: http://www.geocities.com/laesferapublica/debatesalon2003.html

En el actual modelo de salón la labor de DJ se la pasan al curador (ese es su “lugar en el mundo”). El ministerio inicia con el siguiente párrafo la presentación del “nuevo modelo de salón”:

“La Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, a partir de una amplia concertación con diversas instancias culturales y académicas de las regiones, ha introducido una serie de modificaciones en el proceso de la realización de los Salones Regionales. Estos cambios atienden las críticas y recomendaciones del medio artístico, así como la ambición de implementar una política pensada en términos de procesos investigativos, formativos y de impulso a la creación contemporánea, que se articule con el desarrollo de las prácticas artísticas regionales en el país. Su nuevo diseño apunta a que los Salones sean procesos de mayor duración y con mayor énfasis en la investigación y formación de artistas y públicos”
-fuente: http://www.esferapublica.org/salonregional2005.htm

La curadora de Bogotá le pasa el papel de DJ al artista:

“Un Lugar en el Mundo parte de una exploración de la producción artística en Bogotá, sin imponer una temática a priori. Se busca identificar propuestas capaces de marcar los lugares, de inscribirse en el mundo, de cargar significativamente espacios históricos traduciéndolos en obras que operan como una transacción entre un espacio íntimo y subjetivo y la cultura e historia.”
-fuente: http://www.sna40.com/exposiciones/unlugarenelmundo.htm

Es decir, el trabajo de “traducción” o “transacción” crítica lo hicieron en este caso aquellos artistas con los lugares en que insertaron su trabajo (que no fueron todos). Y esto si que merece un “rave” en el que lejos de escuchar un “top ten” del Salón (eso ni en el Factor X!!) lo hagamos al son de muchos ‘remixes’. (¿será que esto sí es descentralizar?)

Catalina Vaughan

* aconsejo hacer un remix de lo anterior con los siguientes términos: postproducción, postmodernidad, hibridación, contrahegemónico, dispersión, horizontalización, auto-regulación, autonomía…

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la música de las esferas

21 Jun

Esta imagen publicada en los medios con ocasión del mundial de futbol, no me hace pensar en el deporte, ni en el esférico, ni en adidas. Veo una esfera exhibida cual fetiche frente a un edificio muy similar al Museo Fredericianum (principal sede de Documenta en Kassel), en el cual funcionó inicialmente la biblioteca donde los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm empezaron a trabajar en un proyecto inmenso: el diccionario de la lengua alemana.

Afortunadamente esferapública no tiene una dimensión física, pues de tenerla lo más posible es que la exhibieran como curiosidad de ultramar en un parque de Kassel. Pero los tiempos han cambiado, el Fredericianum dejó de ser biblioteca (aún tiene su espíritu enciclopédico), pasó a ser museo (léase pulsión taxonómica) y ahora es el edificio emblemático de una Documenta que tiene como uno de sus temas centrales la “constitución” de una esfera pública postnacional:

El sistema global de traducción cultural que de alguna manera parece estar insertado en el arte y en su mediación, propicia el escenario para un debate público potencialmente incluyente (Bildung, el término alemán para la educación, también significa ‘generación’ o ‘constitución’ en el sentido de generar o de constituir una esfera pública).

Es decir, aunque se la quieren jugar con la exposición, su apuesta a largo plazo es ni más ni menos que la de “constituir” una espacio de debate transnacional a través del Documenta 12 Magazine. (“dicen que por allá en los trópicos hay una esfera pública, ¿cómo funcionará? ¿será de la especie Habermasianum academikus rationale? ¿Spontanueus generationen? ¿Natura indómita? ¿Errática spherica?…“)

Es cierto, la noción de Esfera Pública fue conceptualizada en esas tierras, pero el caso de esferapública responde a una situación específica de nuestro medio que, por fortuna, es imposible de traducir, y mucho menos de exhibir. Obviamente ese proceso será inevitable pero, como lo afirma Guillermo Vanegas, la mirada crítica de esferapública es lo primero que hay que cuidar, por ello creo que el camino a seguir no es soñar con una traducción correcta y un lugar destacado en Kassel, sino “redireccionar la energía” al contexto local al mismo tiempo que se está atento a las posibilidades de diálogo con los demás espacios convocados a esa dimensión informacional que está en todas partes y en ninguna.

Esta imagen me hace pensar en eso de la mirada crítica. ¿Cómo hacer para que esa mirada no se diluya en medio de esta tormenta de datos y tensiones a las que va estar sometida esferapública? Una opción puede ser la de revisar críticamente el impacto que ha tenido esta mega exposición en nuestra forma de acercarnos a los procesos artísticos, tanto en sus aspectos curatoriales, como en nuestros esquemas mentales (…. esa Documenta que hace rato nos atraviesa).

Para cerrar, y a manera de antídoto para evitar una fiebre spherica, va una pequeña dosis de La institución de la crítica de Hito Steyerl (que circuló por esta esfera):

….O quizá intenten seriamente reconstruir una esfera pública en el interior de las condiciones de mercado, como por ejemplo en los masivos y temporales espectáculos de la crítica financiados por, pongamos, la Deutsche Bundeskulturstiftung. Pero bajo las circunstancias económicas dominantes, el principal efecto resultante es integrar a los críticos en la precariedad, en las estructuras de trabajo flexibilizado en el marco de proyectos temporales o en las formas de trabajo freelance en las industrias culturales. Y en el peor de los casos, estos espectáculos de la crítica sirven de decoración para las grandes empresas del colonialismo económico, como sucede por ejemplo con la colonización del Este de Europa por parte de las mismas instituciones que producen el arte conceptual en estas regiones.

Si en la primera ola de la crítica institucional la crítica producía integración en la institución, la segunda sólo logró integrarse en la representación. Pero en la tercera fase la única integración que parece haberse logrado con facilidad es en la precariedad. Y en este sentido, a fecha de hoy sólo podemos responder la pregunta que se refiere a la función de la institución de la crítica de la siguiente manera: mientras que las instituciones críticas están siendo desmanteladas por la crítica institucional neoliberal, este proceso produce un sujeto ambivalente que desarrolla múltiples estrategias para habérselas con su dislocación. Por una parte, tiene que adaptarse a las necesidades de unas condiciones de vida cada vez más precarias. Por otra, parece que nunca antes haya habido tanta necesidad de instituciones críticas que puedan responder a las nuevas necesidades y deseos que esta nueva composición subjetiva tendrá.