Archive | junio, 2004

circuito integrado

2 Jun

Siempre me he preguntado por lo que le espera a un
artista joven una vez se gradúa de la Universidad.
(Sí, actualmente la casi totalidad de los que se
animan a concretar su deseo de ser artistas se meten
a la universidad, a diferencia de buena parte de
las generaciones anteriores, que optó por estudiar
en talleres privados y radicarse por un tiempo en
en Europa o EE.UU. Sólo unos pocos penetraron
con su obra ese ‘circuito dorado’, otros el no
tan ‘brillante’ circuito de instituciones distritales
y nacionales, algunos ‘afortunados’ el complaciente,
seductor y a veces lucrativo circuito comercial,
y uno que otro, todos los anteriores)

A partir de las muestras de los trabajos de tesis que
hacen las Facultades de Arte de varias universidades
(que desafortunadamente sólo están abiertas al público
por pocos días) y de algunas selecciones de estos
trabajos que realizan un par de instituciones, queda
claro que entre los proyectos que se presentan en el
ámbito académico y aquellos que rotan por los circuitos
distritales, hay una diferencia mínima. Es más, los
premios del pasado salón regional de Bogotá se lo
llevaron dos estudiantes o recién graduados con
propuestas interesantes (y bien estudiantiles, en el
más estricto sentido de la palabra)

Dado que cada semestre parecen graduarse una buenta
tanda de nuevos artistas, uno se pregunta por el darwiniano
mecanismo de selección que logra que sólo tres o cuatro
iteren y reiteren su obra por el desgalamido y homogéneo
‘maistream’ bogotano. (Hasta en la sopa se topa uno con
los muñequitos, casitas y carritos de Pablo Adarme, las
fórmulas de Juan Pablo Echeverri como el chiste del
disfraz y las retículas de foticos primero de él -record
guiness- y ahora de su ‘parche’; estrategias vistas y
revistas en revistas locales e internacionales)

Ya que las instituciones culturales insisten únicamente
en juzgar, consentir y premiar, no corresponderá a otras
entidades (y a los mismos artistas) el papel de hacer llegar
al público obras y proyectos sin tanto ritual y tanta
burocracia? Ya que las de los graduandos circulan con
éxito en los circuitos convencionales, porqué las Facultades
de Arte no hacen un esfuercito para que sus eventos desborden
el circuito académico?

No se trata de diluir el status académico de las propuestas
estudiantiles, el asunto es que los chicos reciban un feedback
distinto, que se sume al docente, el del ‘parche’ y el familiar
(“Mijo, te quedó divina la tesis, y ahora a que te vas a
dedicar?”)

Y el programa estrella del Salón Nacional, lleno de objetivos
pedagógicos como los talleres y eventos en las universidades,
curadurias en las regiones, planes a cinco, ocho y diez años…
en que gaveta estará archivado?

Amanecerá y veremos