Archivo | marzo, 2003

el retorno del salón atenas

14 Mar

Completamente de acuerdo con Antonio Caro. (Y parece que con mucha gente). La bienal no logró un arraigo y una validez (como lo proponeLuis Luna: validación como claridad y relación legítima con uncontexto) Los artistas-curadores (tendrán experiencia curatorial?) resultaron,tal vez por sus mismas limitaciones, siendo más papistas que el Papa.(Godísimos y convencidísimos de que lograron infiltrar la institucióncon una curaduría inédita.) Han debido mirar propuestas como las deHans Haacke. Asimilarlas. Domesticarlas. Apropiaselas con irreverencia.

En resumen, cuestionar la misma institucionalidad museal a travésya no de obras (trilladísimo) sino de una curaduría para un eventoinstitucional. Una oportunidad servida en bandeja de plata…De una vez debería el Instituto Distrital de Cultura tomarse la Bienalpor completo y rediseñarla. Eso sí, conservando un “Comité CuratorialAbsolutamente Autónomo” del cual no podrán hacer parte funcionarios dedel I.D.C.T. (No estaría bien visto)Obviamente el MamBo no permitirá que lo dejen sin Bienal. Ya que estánde moda los “retornos históricos” a lo Foster porque no revive el SalónAtenas (evento antecesor de la Bienal) con una muestra que revise losartistas “jóvenes” de los años setentas?Eso si sería un Retorno de lo Real.

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menos historia y más contexto

11 Mar

Ese tipo de contextualización que hace Mario Opazome aclara bastante el porqué del cambio que hizo elMuseo de Arte Moderno al pasar de jurado de selección(jueces que legitiman) a Comite Curatorial (equipo queinvestiga y contextualiza). Sencillamente las figurasde poder ya no tienen ninguna credibilidad. Por lo menosen Bogotá.(Este cambio fue fundamental. Pero le faltan ajustes:el Comité insiste en legitimar)Tambien me parece clave que relatos como los de Mario Opazocirculen en espacios de diálogo como este y no en textosautoadhesivos en los muros del museo, que me parecen muyinteresantes, pero creo que por estar en ese lugar, los vuelvealfabetizantes, pomposos y un poco ridìculos. Por más impregnadaque esté la institución de buenas intenciones por parte de losartistas-curadores, siento que se tomaron muy en serio la tareay terminaron jugando a historiadores. (Han debido ser más artistas)De pronto el museo los endurece y sus “manifiestos” pierden todala frescura e irreverencia que habrían podido tener si la muestrase hubiera realizado en un galpón dirigido por artistas.

Como lo aclara Mario Opazo, es patente que nuestro medio es bastante”sui generis” y debe interpretarse con esquemas “propios” quecontextualizen su producción, que la tornen comprensible. El esquema dela Bienal no contextualiza. Trata de legitimar y hacer historia.(!!!???) De pronto ese es su aspecto más criticable. Mucho ejevertical historicista (hitos) y poco eje horizontal de lo social(producción actual). Demasiado Hal Foster!En cambio el texto de Mario Opazo (eje transversal?) hace que podamosentender mejor muchas cosas de la Bienal, otros eventos y la mismanaturaleza del medio artístico. Cuando este tipo de eventos estánsustentados en “verdades contextuales”, como las denomina Opazo, sonmuchísimo máscomprensibles (y hasta legítimos) que cuando tratan delegalizarlos con apoyos historicistas (hitos) que me parecen bastanteartificiosos y pedantes.Antes de construir problemas teoricos, vale la pena rememorarque ha pasado en nuestro medio.

Qué lo hace diferente de Ciudadde Mexico, Santiago de Chile o Caracas. Que hechos lo han”realmente” transformado. (Eso puede quedar para otra Bienal)Apoyo por completo la tesis de Gabriel Merchan: La Bienal es deBogotá. Luis Fernando Valencia debería dedicarse a resucitar laBienal de Medellín y dejar de mirar tanto al centro.Bogotá ha cambiado bastante y necesita que su Bienal se ocupede ella.Es justo y necesario!